Si te paras unos segundos a observar
el pan de la foto superior, ¿a que parece bastante convencional? Pues
en realidad está hecho de cucarachas.
Más concretamente de harina hecha con estos impopulares insectos. Pero, ¿a quién se le ha ocurrido esta idea y para qué?
Los responsables son un equipo de investigadores brasileños que quieren dar con una posible solución a la escasez de alimentos y a la falta de proteína animal que se prevé para un futuro dado el crecimiento de la población mundial.
Una necesidad
Según la ONU, para 2050 habrá alrededor de 9.700 millones de personas en este mundo.
Y por eso ha recomendado que empecemos a incluir en nuestra dieta insectos. Las razones son simples: son ricos en proteínas, abundantes en la naturaleza y su precio no es elevado.
Por qué hay atletas que comen insectos para mejorar su rendimiento En varias regiones del mundo, como el sudeste asiático, ya son un comestible al uso.
Pero
el pan de la fotografía no se hace con el tipo de cucarachas que se ven
por las calles o que, si no has tenido suerte, se te han colado en
casa. El equipo investigador utilizó una especie en particular, la
llamada cucaracha langosta (nauphoeta cinerea), originaria del norte de
África.
Las cucarachas se reproducen de forma fácil y rápida mientras están en cautiverio. Derechos de autor de la imagenFURGImage caption
La receta usa solo un 10% de harina hecha con cucarachas.
Pero, de todos los insectos que hay... ¿por qué precisamente las cucarachas?
Hay
dos razones principales: además de ser una fuente rica en proteínas
(cuentan con un 70% en su composición, más que el 50% que ofrece la
carne roja), el insecto ha existido durante millones de años y ha conservado sus características genéticas incluso después del proceso evolutivo.
"Deben poseer algo realmente
bueno para haber evolucionado sin la necesidad de adaptarse a los
entornos", explica la ingeniera de alimentos Andressa Jantzen, de la
Universidad Federal de Río Grande (FURG), en el sur de Brasil.
Aporte proteico
Con la aportación de la ingeniera Lauren Menegon, Jantzen logró producir una harina hecha a base de cucarachas deshidratadas. El costo fue de US$51 por kilo y los insectos se molieron en el laboratorio.
Pero
para la receta no se usó todo este tipo de harina, solo un 10%. El
resto era una normal de trigo. Pero fue suficiente para crear un resultado sorprendente.
"La harina de cucaracha aumentó el contenido de proteína en el pan en un 133%", dijo Jantzen a la BBC Brasil.
A
modo de comparación, basta señalar que una rebanada de 100 gramos de
pan tradicional casero tiene 9,7 gramos de proteína. El pan de
cucarachas tiene 22,6.
"También hemos reducido la cantidad de grasa en la receta en un 68%", dice la investigadora. Derechos de autor de la imagenFURGImage caption
Un kilogramo de harina de cucaracha langosta cuesta US$51
La ingeniera que lidera el proyecto asegura que el
pan realmente no presenta grandes diferencias con respecto al hecho con
harina de trigo al 100%.
"Llevamos a cabo análisis sensoriales,
así como de textura, olor, color y sabor. No hay alteraciones
significativas. Tal vez algunos consumidores perciban un ligero sabor a maní", explica.
El profesor de nutrición Enio Viera es una autoridad médica líder en estudios de insectos para consumo humano. Él dice que hay muchos más animales que se pueden usar en nuestras dietas: grillos, avispas, hormigas, mariposas, gusanos de seda e incluso escorpiones.
"Tenemos
un problema cultural en aceptar los insectos (como alimento), pero la
mayoría de las veces se convierten en polvo, lo que pasa es que no lo
sabemos".
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También afirma que comer insectos tiene menos impacto en el medio ambiente que utilizar otras fuentes de alimentación más tradicionales.
"Necesitamos
250 metros cuadrados de tierra para producir 1 kilogramo de carne,
mientras que la misma cantidad de insectos se puede obtener usando solo
30 metros cuadrados. También necesitamos menos agua: 1.000 litros para 1
kilogramo de insectos y 20.000 litros en el caso de la carne de
vacuno", dice.
Según la Asociación Brasileña de Criadores de Insectos, Brasil tienela mayor variedad de insectos comestibles del mundo: 95 especies. Todo gracias al clima tropical.
Cada vez más popular
La
inclusión de insectos en nuestra dieta no es algo disparatado y de
hecho, es cada vez más popular. La ONU asegura que forman parte de la
dieta de más de 2.000 millones de personas.
Jantzen y Lauren ya
están trabajando en otros productos a base de insectos, como pasteles,
barritas de cereales y algunos tipos de aceites.
Pero, al menos
por ahora, no encontrará pan de cucarachas en las tiendas si va a
Brasil. El consumo humano de insectos no está autorizado por las
autoridades sanitarias brasileñas que solo permite su uso para alimentar
a otros animales.
Otros países sí han comenzado a comercializar
productos a base de insectos: en España, la cadena de supermercados
Carrefour vende bocadillos hechos con grillos y algunos tipos de larvas.
En Reino Unido, el servicio de comida Eat Grub ofrece entregas a domicilio de saltamontes asados y gusanos de búfalo.
Según la firma estadounidense de investigación Global Market Insights, el mercado mundial de insectos comestibles superará los US$700 millones en los próximos cinco años.
Ya conocía hace más de mil años que la nutrición y la salud iban de la mano. Él afirmaba: que la comida sea tu medicina y que tu medicina sea tu comida.
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