Cada 16 de
septiembre se conmemora el Día del Historiador/a Paraguayo/a, instituido por la
Ley N.° 6714, en reconocimiento a la noble labor de quienes se dedican a la
investigación, resguardo y difusión de la memoria histórica de la Nación.
“La historia sirve
para honrar los logros de los pueblos o para atenuar el impacto de sus
pérdidas. Sirve para saber lo que fuimos y asumir lo que somos. Para no
reiterar errores, rescatar talentos y cuidar lo que tenemos. Finalmente, debe
servir para proyectar un futuro venturoso para todos, con el destello de los
mejores años de la patria y sin la sombra de sus días nefastos. Es un mandato,
y sus pliegues nos asignan el compromiso de diferenciarnos de los malos y de
los inmorales, para sostener una convivencia armónica, respetuosa y
democrática”,
“Es una ocasión
para reflexionar sobre la responsabilidad que tenemos de preservar la memoria
nacional, de investigar con rigor y de transmitir a las nuevas generaciones una
comprensión sólida de nuestro pasado y sus respectivos cambios”, indica.
Su preocupación se
centra en el mundo digital y el exceso de información sin sustento.
“El principal
desafío del historiador hoy es la circulación masiva de información sin
contenido real, difundida por influencers o inteligencia artificial. La
historia no es opinión ni entretenimiento: es una ciencia que requiere
formación, métodos rigurosos y análisis de documentos para preservar la verdad
y la memoria de nuestro pasado”, destaca.
Para la
investigadora, la historia es clave en la formación de los jóvenes. “Es,
quizás, el único elemento capaz de construir identidad y conciencia nacional.
Sin una educación histórica sólida, corremos el riesgo de formar generaciones
sin raíces ni sentido de pertenencia, cuando necesitamos jóvenes con identidad
nacional para la supervivencia y fortaleza del Estado”, afirma. Con una mirada
revisionista, alerta que muchos relatos fueron manipulados tras la Guerra de la
Triple Alianza y subraya la importancia de revisar críticamente las fuentes.
Además, enfatiza la estrecha relación entre historia y memoria.
“Las guerras y
dictaduras no solo marcaron nuestro territorio, sino también el espíritu de los
paraguayos. Solo a través de una memoria consciente podemos aprender de los
errores y aciertos de generaciones anteriores. La historia nunca se repite,
pero siempre enseña”, comenta.
En este sentido,
cree que las nuevas tecnologías tienen potencial, siempre que sean usadas con
responsabilidad y rigor. Y deja un mensaje a los jóvenes investigadores.
“Acérquense a la
historia con pasión, rigor y espíritu crítico. Leer, investigar y reflexionar
con profundidad permite construir conocimiento sólido, preservar nuestra
identidad y contribuir al fortalecimiento del Estado paraguayo”, finaliza.
LA HISTORIA DEBE
SERVIR PARA PROYECTAR UN FUTURO VENTUROSO PARA TODOS. El escritor e historiador
Jorge Rubiani reflexiona con la lucidez de su vasta trayectoria que en el
Paraguay celebramos muchos días cuya trascendencia está consagrada solamente en
el calendario. “Y no porque en el resto del año se haga algo más para
enaltecerlos”, dice a la par de comentar que para él, el Día del Historiador es
también un llamado a la acción.
Rubiani explica
que su dedicación a la historia nació de la convicción de que es una disciplina
fundamental para conocernos como nación.
“La historia nos
hubiese servido para no reiterarnos en errores que nos han costado
sufrimientos, sangre y vidas”, señala.
Consultado sobre
cómo despertar interés en el gran público, responde con crudeza: “La historia
no es un tema de interés en redes, donde campea la frivolidad. Entonces,
deberíamos apelar a la educación. Una ciencia en retroceso desde el momento en
que el saber no es de interés primordial para el Estado”, manifestó.
Con respecto a los
protagonistas de nuestra historia, sostiene que todos son importantes. “El
problema es que queremos verlos con una estética hollywoodense: apuestos,
valientes, heroicos. Pero la historia nacional no es la historia familiar. Los
sucesos y protagonistas nos convirtieron en lo que somos. Nada más”, refiere.
Rubiani unifica en
una sola respuesta su visión sobre patrimonio, ciudadanía y futuro, citando a
Manuel Domínguez:
“Hay que dar a los
pueblos la conciencia de lo que son, la voluntad de ser, la fe soberana que
centuplica las fuerzas y acrecienta la energía moral, motor de todas las
grandes cosas que se hacen en el mundo”, añade y concluye con un mensaje
contundente.
La fecha recuerda
dos hechos trascendentales: la creación del Archivo Nacional y la elevación de
Asunción a la categoría de ciudad en 1541, hitos fundacionales que marcaron el
inicio de la organización institucional y documental del Paraguay.
En esta jornada,
se evoca también a Ruy Díaz de Guzmán (1560-1629), considerado el primer
historiador del Río de la Plata y del Paraguay, autor de la célebre obra La
Argentina, en la que dejó un legado invaluable sobre los orígenes y procesos
iniciales de nuestra historia.
El historiador
cumple una misión estratégica para el Paraguay: preservar el acervo histórico,
fortalecer la identidad nacional y ofrecer a las nuevas generaciones una visión
crítica y objetiva de los hechos que forjaron la Patria.
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Nosotros, por el
contrario, pensamos que la verdad histórica debe escribirse, caiga el que
cayere, satisfaga o no a nuestro amor propio colectivo, convenga o no a la
Nación.“Primum veritas, deinde patria” pudiera ser nuestra divisa.
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En la foto; posiblemente en los años 60, el presidente Gral. Alfredo Stroessner y Juan Emilio O'Leary y una comitiva en un acto en Humaitá.
O'Leary,
El Reivindicador
Como los demás
integrantes de su grupo, Juan E. O'Leary escribió cuando todavía estaba muy
vivo el recuerdo de la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870) y en su obra
trató de afirmar los valores espirituales de una nación que renacía de la
catástrofe. Conocido reivindicador de la figura del mariscal Francisco Solano
López --quien sostuviera esa trágica guerra y muriera en su última batalla--,
O'Leary exaltó en su obra el heroísmo con que el mariscal López luchó y
sucumbió en la contienda.
Poesía
El alma de la raza
(poema) (1899) (Revista del Instituto Paraguayo, Año II, No. 18, pp. 305–311)
Los conquistadores
(1921)
Elegías a mi hija
(1923)
Antología poética
(volumen póstumo, 1983)
libros
Páginas de
historia... (1916)
El libro de los
héroes (1922)
El Paraguay en la
unificación argentina (1924)
"El Centauro
de Ybycuy" (1929)
El héroe del
Paraguay (1930)
Los legionarios (1930)
Apostolado
patriótico (1933)
Ensayos
Historia de la
Guerra de la Triple Alianza (1912)
Nuestra epopeya
(1919)
El mariscal Solano
López (1925)
Prosa polémica
(publicado póstumamente, 1982)



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